Equipo técnico-artístico
- Diego García Leiva
- Alejandro Albornoz
- Federico Gutierrez
- Cristian Stagno
En un contexto pospandemia marcado por la baja en las coberturas de vacunación del calendario y el crecimiento de discursos antivacunas, el Hospital de la Madre y el Niño de La Rioja nos convocó para desarrollar una intervención capaz de volver a poner en valor la vacunación como una herramienta fundamental de cuidado colectivo.
La propuesta buscó transformar el vacunatorio y su plaza pública en un espacio de comunicación, prevención y encuentro comunitario, aprovechando su ubicación estratégica y el alto tránsito peatonal para promover hábitos saludables y fortalecer el vínculo entre salud pública y comunidad.
La intervención transformó el vacunatorio y su plaza en un gran espacio de comunicación y encuentro comunitario. En el exterior se realizaron murales de gran escala, intervenciones participativas y piezas gráficas distribuidas en todo el espacio público.
El frente del edificio se cubrió con un lettering que dice “VACUNATORIO”, funcionando como pieza señalética y, al mismo tiempo, como una obra narrativa: cada una de sus letras reúne dibujos realizados por niñas y niños acerca de cómo las vacunas nos protegen. Sobre otra de las paredes se desarrolló además un mural inclusivo inspirado en la Lengua de Señas Argentina (LSA), pensado también como un photocall donde las personas pueden integrarse a la obra.
Los postes de luz de la plaza fueron intervenidos con estandartes que promueven hábitos saludables y prevención de enfermedades mediante ilustraciones protagonizadas por animales autóctonos. Además, junto a pacientes y familias del Hospital, se realizó un mural colectivo utilizando técnica de stencil.
En el interior del vacunatorio, las paredes construyen una historia visual que comienza con una pregunta: “¿Qué es vacunarse?”. Las respuestas evitan un enfoque enciclopédico o biologicista para definir la vacunación desde valores y acciones concretas: “proteger”, “cuidar”, “crecer”, “dar futuro” y “cuidarnos entre todos”. Cada concepto es acompañado por ilustraciones de una población diversa y heterogénea, reforzando la idea de que vacunarse es un compromiso colectivo.
El recorrido se completa con una guarda ilustrada compuesta por viñetas donde los mismos personajes cuentan qué edad tienen y qué vacuna corresponde a esa etapa de la vida, construyendo así una versión original y amigable del Calendario de Vacunación.
Todas las intervenciones reconfiguraron el espacio público como un lugar donde la salud puede experimentarse desde el encuentro, la participación y la celebración colectiva del cuidado.